La Residencia de Señoritas

Residenciaa Señoritas MaeztuCorría octubre del año 1915 cuando en la calle Fortuny 14 abrió sus puertas, bajo la dirección de María de Maeztu, el Grupo Femenino de la Residencia de Estudiantes, conocido como Residencia de Señoritas, con el objetivo de fomentar la educación universitaria entre las mujeres.

Aprovechando esta efeméride queremos recordar la difícil trayectoria que ha supuesto la consecución del acceso femenino a la educación, resultado de una lucha intensa a lo largo de los siglos.

Fue Carlos III quien en el siglo XVIII comenzó a institucionalizar la educación de las mujeres, apareciendo así las primeras escuelas para niñas, que realmente se limitaban a instruir en tareas relacionadas con el ámbito doméstico sin permitir otro tipo de enseñanzas.

En el año 1857 la Ley de Instrucción Pública denominada Ley Moyano estableció la obligatoriedad de la asistencia de las niñas a la escuela entre los 6 y los 9 años, pero determinaba la segregación por cuestión de sexo, debiendo estudiar ambos por separado, y que los contenidos docentes para ellas fueran diferentes a los de sus compañeros masculinos. Es evidente que la aplicación de esta ley fue escasa, si nos atenemos a la elevada tasa de analfabetismo de las mujeres en la España de esa época.

Tendrían que pasar 50 años más para que la educación femenina obligatoria se ampliase hasta los 12 años. Pese a que este hecho supuso un importante avance, porque hasta los 7 años se había establecido la enseñanza mixta y las niñas pudieron ampliar las materias de su estudio, en realidad existía una fuerte reticencia hacia la necesidad de facilitar el acceso a la educación femenina. La escolarización de las niñas en muchos casos no superaba los seis meses y su asistencia a la escuela se encontraba con graves obstáculos derivados de las obligaciones familiares o de la necesidad de trabajar para ayudar a la economía familiar.

A principios del siglo XX la expansión de las ideas feministas en Europa y la influencia del capitalismo provocaron un cambio en el papel de la mujer en la sociedad y por tanto también en su acceso a la educación. En España durante esos años surgió la clase media y con ella nuevas profesiones que exigían la adecuación de la formación. Junto a la educación de “adorno”, que era la mayoritaria, empezaron a coexistir nuevos modelos que preparaban a las mujeres para puestos que se consideraban “adecuados” a su género: maestras, institutrices o matronas, y más adelante, para cargos en archivos y bibliotecas, en oficinas de correos y telégrafos, o en empresas y comercios.

Residencia de Señoritas 1

En este contexto es cuando la Junta para la Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (JAE) decide crear la Residencia de Señoritas, siguiendo el modelo de renovación pedagógica de la Institución Libre de Enseñanza. En muchos aspectos era semejante a la Residencia de Estudiantes masculina, y como tal tuvo como objetivo principal el fomento de la educación superior para la mujer. En sus instalaciones existía una zona de alojamiento para las estudiantes, unos laboratorios para realizar prácticas y una biblioteca.

El primer año de su andadura únicamente se matricularon en sus aulas 30 alumnas pero la progresiva afluencia de nuevas estudiantes en los siguientes años (300 en el año 1929) hizo que en 1930 ya fuera necesaria su división en grupos y la instalación hasta en 10 edificios en el entorno de las calles Fortuny, Rafael Calvo y Miguel Ángel. ​

Residencia Señoriitas 2Prácticamente la totalidad de las mujeres que participaron e influyeron en la sociedad española del primer tercio del siglo XX tuvieron relación con la Residencia de Señoritas. Por sus aulas pasaron Victoria Kent (abogada y política), Matilde Huici (abogada), Delhy Tejero (pintora) o Josefina Carabias (abogada, escritora y periodista); fueron profesoras María Goyri, María Zambrano, Victorina Durán o Maruja Mallo; y colaboraron en ella otras destacadas mujeres brillantes del siglo XX como Gabriela Mistral, Victoria Ocampo, María Martínez Sierra, Clara Campoamor o Concha Méndez.

Cuando estalló la Guerra Civil en 1936, María de Maeztu dimitió como directora y la Residencia de Señoritas pasó a ser dirigida por un comité presidido por Regina Lago. Al año siguiente, la Residencia se trasladó a Paiporta (Valencia), de modo que sus edificios en Madrid quedaron vacíos, siendo empleados durante la contienda como hospital de reposo, alojamiento para niños tuberculosos y huérfanas del Ministerio de Hacienda, como enfermería y laboratorio de farmacia, como escuela de capacitación de las Juventudes Socialistas Unidas, como alberge de familias sin hogar, como sede del Batallón antigás y, finalmente, como escuela de puericultura.

Al finalizar la guerra, los centros dependientes de la JAE fueron desmantelados y así en 1940 la residencia inició de nuevo su actividad con el nombre de Colegio Mayor Santa Teresa de Cepeda dirigido por Matilde Marquina García, miembro destacado de la Sección Femenina de Falange Española de las JONS, sin ninguna relación con los principios originales de la institución. Como encargada de la biblioteca se mantuvo a Eulalia Lapresta, antigua secretaria y mano derecha de María de Maeztu y como encargada de la biblioteca a otra antigua colaboradora, Enriqueta Martín.

A mediados de los años ochenta, el Colegio fue trasladado a la Ciudad Universitaria de Madrid y en los locales de la calle Fortuny se instaló la Fundación Ortega y Gasset, que luego sería Instituto Universitario de la Fundación Ortega-Marañón.

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